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VIE, 16 OCT 2026
Economía

El campo mira el dólar quieto y se pregunta hasta cuándo aguanta la calma cambiaria

El oficial se mantuvo en $1.530 y el blue en $1.545, sin movimientos en la jornada del viernes; la estabilidad del tipo de cambio deja un sabor agridulce entre los productores del interior, que necesitan señales más firmes para planificar la próxima campaña.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 5 min
El campo mira el dólar quieto y se pregunta hasta cuándo aguanta la calma cambiaria

El cielo sobre el sur de Buenos Aires amaneció con esa bruma fina que en esta época del año suele empecinarse hasta el mediodía y después se corta de golpe, dejando un sol tibio que no calienta pero al menos seca los caminos rurales, y eso, para los productores que están por largar la siembra de maíz, ya es una pequeña noticia porque significa que pueden entrar a los lotes sin que las maquinas se empantanen, así que arranco la nota por donde tengo que arrancarla, que es por el estado del tiempo y por lo que ese estado del tiempo significa para el campo que yorecorro de punta a punta de la provincia.

Porque mientras en las ciudades el dato del día fue otro, en el interior productivo la discusión de este viernes 16 de octubre giró en torno a un número que se repitió sin variaciones y que, paradójicamente, también se convirtió en notícia: el dólar oficial cerró en el Banco Nación a $1.530 para la venta y a $1.480 para la compra, exactamente los mismos valores con los que había abierto la jornada, y eso, en un país donde la moneda cambiaria suele moverse con la volatilidad de un pulso cardíaco, casi podría leerse como un suspiro de alivio para quienes tienen que vender granos, comprar insumos o pagar obligaciones en dólares desde algún pueblo perdido del mapa.

Una jornada sin sobresaltos que no termina de convencer

Lo que observé en estos días de recorrida es que la estabilidad cambiaria, cuando se sostiene varios días seguidos, empieza a generar más dudas que certidumbres entre los chacareros de a pie, porque detrás de esa quietud del oficial aparece siempre la misma pregunta de fondo, que es si el precio del dólar está quieto porque la economía realmente se está ordenando o si está quieto porque alguien lo está sosteniendo con costos que más adelante habrá que pagar de algún modo, y esa duda, créanme, se charla más en las estaciones de servicio rurales que en los despachos de las ciudades capitales.

El mercado paralelo acompañó esa quietud con valores muy parecidos a los de la rueda anterior: el dólar blue cerró a $1.545 para la venta y a $1.498,65 para la compra, una brecha chica con el oficial que dejó al mercado informal sin grandes oportunidades de arbitraje y que, en la práctica, terminó mostrando un escenario cambiario más ordenado de lo que la mayoría de los analistas esperaba para esta altura del año, considerando que faltan apenas dos semanas para las elecciones legislativas y que normalmente en estos períodos las presiones sobre el peso suelen acentuarse.

Desde el surco a la góndola, que es la cadena que yo más recorro en estas páginas, la foto que me llevo es la de un productor que cobra por su trigo un precio internacional que se mantiene firme pero que, al transformarse en pesos a un dólar que no se mueve, le deja un margen cada vez más angosto frente a insumos que sí dolarizados están, desde el gasoil hasta los fertilizantes, de modo que la estabilidad cambiaria, que en las ciudades se vivió como un dato casi irrelevante, en el interior productivo se vive como un apretón silencioso que se siente todos los meses en el margen bruto.

“Acá estamos con el maíz a punto de largarse, el dólar quietito, y uno no sabe si esto es calma buena o calma que después estalla; mientras tanto, el gasoil sigue doliendo y la urea no baja, así que la estabilidad nos sirve para respirar, pero no nos resuelve la cuenta.”Marcelo, productor de Bolívar

El recargo a las tarjetas y el costo de mirar al exterior

Para quienes tienen la posibilidad, o la obligación, de girar divisas al exterior, la jornada dejó un dato que también conviene tener a mano: quienes paguen con tarjeta consumos en moneda extranjera, ya sea un viaje, una suscripción digital o una compra en un sitio del extranjero, deberán abonar un tipo de cambio que llegó a $2.007,20 por cada dólar, un valor que se explica porque desde que se eliminó el impuesto PAIS, el único recargo que se aplica sobre la cotización minorista es el 30% de percepción a cuenta del Impuesto a las Ganancias.

Ese sobrecosto, que parece pensado para desalazar el consumo externo, pega de lleno en los profesionales y comerciantes del interior que necesitan renovar maquinaria, pagar licencias de software o contratar servicios técnicos en plataformas internacionales, y que muchos de ellos optan por financiarlos con tarjeta aprovechando los plazos sin interés, aunque finalmente terminen abonando un dólar que ya viene con un treinta por ciento encima del oficial, algo que en los pueblos chicos reduce la posibilidad de actualizar tecnología.

  • Dólar oficial en Banco Nación: $1.480 compra / $1.530 venta.
  • Dólar blue: $1.498,65 compra / $1.545 venta.
  • Tarjeta en el exterior: $2.007,20 por dólar, con 30% de percepción a cuenta de Ganancias.
  • Euro blue: $1.737,60.
  • Bitcoin: US$82.138; Ether: US$2.474.
  • Riesgo país: 622 puntos al cierre.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Queda flotando, como flotan siempre las cosas a la espera de una definición que no llega, el tema de fondo que el Estado todavía no resolvió para el campo del interior, y que no pasa solamente por el precio puntual del dólar de un viernes, sino por la falta de un esquema cambiario estable y previsible que le permita al productor saber, antes de sembrar, a qué precio aproximado va a liquidar su cosecha y a qué precio aproximado va a comprar los insumos, porque la estabilidad de hoy, sin reglas claras hacia adelante, es apenas una fotografía, no una película, y en el surco lo que se necesita es una película, no una foto.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

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