El campo mira de reojo: la economía no levanta cabeza y agosto dejó apenas un suspiro
El Estimador Mensual del INDEC mostró una suba de 0,1% que ni siquiera alcanzó a empardar el derrumbe de julio. La industria y el comercio siguen tirando la actividad para abajo, y en el interior productivo el termómetro marca preocupación.
Amaneció con cielo cubierto y una llovizna fina que no alcanza para reponer humedad en los lotes, así que arranco la jornada con la misma preocupación con la que muchos productores están cerrando la suya: la de entender por qué la economía del país, a juzgar por los números oficiales, prácticamente no se movió en agosto, después del golpe durísimo que se llevó en julio. El Estimador Mensual de Actividad Económica que difunde el INDEC marcó una suba de apenas 0,1% respecto del mes anterior, una cifra tan magra que en el interior se lee como un aviso, no como una recuperación.
Para ponerlo en términos que se entienden a la salida de la tranquera: julio había caído 2,9%, y agosto apenas rascó una décima. Frente a agosto del año pasado, la comparación arroja un retroceso de 1,7%, mientras que la tendencia-ciclo quedó planchada, sin variación. Es decir, no estamos ante un rebote, sino ante un parate con olor a derrape contenido. En lo que va del año, eso sí, el acumulado de enero a agosto muestra un crecimiento de 1,2% contra el mismo período de 2025, un dato frío que abriga poco cuando se lo mira desde abajo.
Un mapa sectorial partido en dos
Lo que cuenta el INDEC es que, de los quince rubros que integran el indicador, sólo cinco crecieron en la comparación interanual, y dos de ellos concentran toda la explicación positiva. Explotación de minas y canteras trepó 11,1%, empujada por el complejo hidrocarburífero, y Electricidad, gas y agua subió 4,3%, en parte por la base de comparación. Hoteles y restaurantes aportó una variación de 3,1% que tiene más que ver con el turismo que con la economía de los trabajadores que viajan. Entre los tres, sumaron 0,6 puntos porcentuales al índice general, un alivio estadístico que no se traduce en los bolsillo de los pueblos del interior.
El resto, que es lo que toca de cerca a la gente de a pie, mostró números preocupantes. Pesca retrocedió 15,7% interanual, el peor registro de la serie. Pero los que más pesaron fueron dos sectores que dialogan directamente con la vida cotidiana del interior productivo: Industria manufacturera, con una baja de 3,2%, y Comercio mayorista, minorista y reparaciones, que cayó 3,5%. Entre los dos le quitaron 0,9 puntos al indicador general, y eso se nota en las persianas bajas de los pueblos, en los repartos que ya no se hacen y en los créditos que los bancos recortan cuando un comercio deja de facturar.
Del surco a la góndola, el derrame que no llega
Lo que el EMAE termina describiendo, mirándolo desde el campo, es algo que en las charlas con los productores se repite cada semana: que el camino del surco a la góndola está plagado de eslabones flojos. Si la industria manufacturera cae, caen los molinos, las aceiteras chicas, los frigoríficos regionales, los talleres metalúrgicos que dan servicio a las máquinas agrícolas. Si el comercio retrocede, caen los almacenes de ramos generales, las ferreterías de pueblo, los vendedores de insumos. El productor lo sabe bien: no alcanza con cosechar si del otro lado no hay quien compre ni quien procese.
“Acá en el sur de Santa Fe se siente, porque cuando se enfría la fábrica se enfría el pueblo entero. Y agosto fue un mes de esos en los que uno mira el tambo, mira el precio del maíz y mira también la cuenta del almacenero, que ya no fía como antes.”Horacio, productor de María Teresa
La lectura de los analistas: peor de lo esperado
El CEPEC, el centro de estudios que suelen consultar los economistas de la región pampeana, calificó el resultado como "mucho peor de lo esperado", porque se anticipaba un rebote más fuerte después del golpe de julio. Advirtió además que la serie desestacionalizada casi no se recuperó y que los números de julio no tuvieron revisiones significativas, lo que confirma que aquel derrumbe fue real y este estancamiento también. Desde esa lectura, la debilidad de industria y comercio "refleja las dificultades que atraviesan los sectores ligados al mercado interno, con consecuencias sobre la producción, el empleo y los ingresos", que es, en definitiva, el lenguaje técnico para decir lo que en el campo ya sabemos: que cuando la rueda del consumo deja de girar, lo que se frena primero es la rueda chica del pueblo.
Lo que el Estado todavía no resolvió
- Un esquema de financiamiento productivo que llegue en tiempo y forma a las economías regionales, hoy asfixiadas por tasas que no puede pagar un tambero ni un almacenero.
- Una política cambiaria que deje de funcionar como obstáculo para el comercio interior, donde la industria y el consumo dependen de precios relativos estables.
- Medidas concretas para sostener el empleo en la manufactura y en el comercio, que son los dos sectores que la estadística señaló como los más golpeados.
- Señalizar obras públicas e infraestructura en el interior, hoy paralizadas, que son las que traccionan trabajo genuino en los pueblos.
- Reglas claras para la cadena agroindustrial, del surco a la góndola, de modo que el productor reciba señales que le permitan planificar la próxima campaña.
Mientras esos pendientes sigan sin resolverse, cada mes el INDEC va a seguir contando una película que en el interior ya se conoce de memoria: la de una economía que rebota apenas con lo que la salve de afuera, y que cuando se mira hacia adentro encuentra a la industria, al comercio y, por extensión, a los pueblos del campo cada vez más apretados.
Voy a seguir la jornada con el café en la mano y la camioneta lista, porque a esta altura del año cada reunión en el pueblo empieza igual: con el estado del tiempo, y con la pregunta de cómo sigue la rueda. Por ahora, lo que cuentan los números oficiales es que agosto fue un suspiro. No un alivio.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Nodo San Luis