Saltar al contenido
Nodo San LuisNodo San Luis ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Tecnología

El cafetera que ahora te cobra el wifi y la inteligencia artificial

La nueva moda en bares de varios países convierte al mostrador en una puerta de entrada a modelos de IA: llevás la notebook, pedís un café y usás la computadora del local para programar, escribir o analizar datos sin pagar una suscripción aparte.

IG
Iván GuiñazúTecnología · · lectura 3 min
El cafetera que ahora te cobra el wifi y la inteligencia artificial

A mí me pasó de sentarme en un bar con la laptop a terminar un informe y terminar peleando con el Wi Fi del local. Ahora imaginen lo contrario: que el propio bar te preste la máquina para correrle un modelo de inteligencia artificial. Eso es exactamente lo que empezó a aparecer en Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Alemania y China, donde algunos cafés y pubs sumaron equipos con capacidad de cómputo a su oferta habitual.

La mecánica es simple y bastante curiosa. El cliente llega con su computadora, consume una bebida y, a cambio, accede a los recursos del local. La conexión se habilita por una red interna, un código QR u otro mecanismo que dispone el negocio, y a partir de ahí la persona trabaja desde su propio equipo contra la infraestructura que está físicamente en el bar. SIRI, Cortana, Alexa, qué sé yo: cualquier modelo que el lugar tenga cargado puede quedar al alcance de la mesa del fondo.

Qué se puede hacer y qué no

Con esa instalación se puede programar, generar contenido o analizar información. Lo que no se puede es esperar lo mismo en todos lados. Algunos bares llevan el consumo a través de tokens, que en criollo son como los tragos del sistema: cada respuesta que te tira la inteligencia artificial se cobra en una unidad interna que el local controla. Otros, en cambio, prometen uso ilimitado mientras el cliente siga sentado en la silla. La diferencia la marca cada propuesta comercial.

  • Programación y desarrollo de software con modelos de lenguaje.
  • Generación de contenido, como textos, imágenes o código.
  • Análisis de información sobre archivos propios del usuario.
  • Acceso temporario a capacidad de cómputo que fuera del bar exigiría una suscripción o un servidor en la nube.

El formato se parece bastante a un coworking con mozo. Tiene mesas, tiene internet y, ahora también, tiene GPUs, que para que se entienda son como el motor de un auto: la parte que realmente hace el trabajo pesado cuando le pedís a la inteligencia artificial que piense. Por eso el lugar termina reuniendo estudiantes, desarrolladores, investigadores y emprendedores que necesitan esas herramientas para sus proyectos.

Detrás de la barra también hay costos reales. Mantener equipos de cómputo implica gastar en hardware, pagar la electricidad y ocuparse de la refrigeración, que es el aire acondicionado que evita que las máquinas se frían como una milanesa en pleno enero. Es plata que el bar suma al funcionamiento de siempre y que justifica cobrar algo más que el wifi.

“El verdadero valor está en democratizar el acceso a una herramienta que, de otra forma, queda restringida a quien puede pagar suscripciones o infraestructura en la nube.”Concepción general del formato, según los casos relevados

El consejo de siempre, pero en versión IA

Antes de sentarse a trabajar en uno de estos bares, fijate qué herramientas ofrecen, cómo se mide el consumo y si hay límites de tiempo. No te quedes con la foto linda del menú: preguntá qué modelos están corriendo y qué pasa con los datos que cargás en la máquina ajena. Si te sirve para una prueba rápida, perfecto. Si tu proyecto depende de esa infraestructura, recordá que el café se termina y la notebook se va con vos.

IG
Iván GuiñazúTecnología

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo