Después de cinco décadas de mutilaciones, "Los demonios" de Ken Russell vuelve por fin completa a la sala
La versión de 114 minutos que el director inglés siempre consideró definitiva llega a los cines españoles a partir del 16 de octubre, restaurada en 4K. Es la primera vez que se puede ver íntegra desde 1971, gracias a un rollo perdido que guardaba 89 segundos clave de la película maldita que el Vaticano quiso enterrar.
Te imaginarás la escena: uno llega al BFI Southbank de Londres sin demasiadas expectativas, se acomoda en la butaca, las luces se apagan y, de repente, empieza a sonar la música. Lo que aparece en pantalla es otra película. No la versión recortada que durante más de medio siglo conocimos por VHS y por canales de cable, sino el filme tal como Ken Russell lo concibió, con esos planos que la censura británica le arrancó del cuerpo y que él siempre reivindicó como el corazón de la obra. Esa proyección única en Londres fue un Acontecimiento, un acto casi clandestino, y ahora, gracias a una restauración en 4K, esa misma versión completa de 114 minutos llega a las salas españolas desde el 16 de octubre. Nunca antes, en más de cinco décadas, se había podido ver íntegra en una sala comercial.
Russell partió de un episodio real del siglo XVII: en el convento de las ursulinas de Loudun, un puñado de monjas denunció estar poseído por el demonio y acusó al sacerdote Urbain Grandier de haberlas hechizado. Grandier terminó condenado por brujería y quemado vivo en la hoguera. Aldous Huxley, el autor de "Un mundo feliz", reconstruyó ese caso en "Los demonios de Loudun", y ese libro fue la base del guion que Russell llevó al cine en 1971, con Vanessa Redgrave como la madre Jeanne de los Ángeles y Oliver Reed como el cura acusado.
Un rollo perdido con 89 segundos decisivos
Durante décadas convivieron dos versiones mutiladas: la copia británica, que llegaba a 111 minutos, y la estadounidense, que se quedaba en 108. En ambos casos, para conseguir el sello de las autoridades de clasificación cinematográfica, hubo que eliminar secuencias que Russell y su editor Michael Bradsell consideraban centrales. El crítico británico Mark Kermode, que conoció personalmente al director, se embarcó en una búsqueda de varios años junto a la filial británica de Warner Bros. y archivistas independientes. El material apareció en un rollo catalogado como "C Cut 89": los 89 segundos exactos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme. Con ese fragmento, Russell pudo por fin armar la versión que siempre quiso firmar. "Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película", señaló Kermode.
Russell, fallecido en 2011, describió la película como su único filme político. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo. Esa lectura, que en los años setenta sonaba incómoda, explica la virulencia de los ataques que recibió el estreno: 17 municipios británicos la prohibieron directamente, donde se exhibió lo hizo con calificación X, Finlandia la vetó hasta noviembre de 2001 y el Vaticano la condenó y pidió que se levantaran sus proyecciones en el Festival de Venecia.
Por qué importa esta restauración
- Porque recupera los 114 minutos que Russell siempre consideró su corte definitivo, frente a los 111 de la copia británica y los 108 de la estadounidense.
- Porque devuelve al público escenas que el director y su editor Michael Bradsell veían como el núcleo temático del filme, no simples añadidos de tono.
- Porque es la primera vez desde 1971 que la versión íntegra puede verse en una sala comercial, luego de una única proyección en el BFI Southbank de Londres.
- Porque devuelve a Vanessa Redgrave y Oliver Reed en plenitud clave, en uno de los trabajos más arriesgados de ambos.
- Porque permite discutir la película sin el ruido de los cortes: lo que durante décadas fue "escandalosa" se revela ahora como lo que Russell quería contar.
Yo te diría que vayas a buscarla a la sala más cercana apenas arranque la programación, porque de las películas malditas que terminaron siendo redimidas por el paso del tiempo, esta es de las pocas que de verdad justifica el viaje. Si te gustó el Russell más desatado, si te interesa el cine que incomoda al poder o si simplemente querés ver a Redgrave y a Reed en uno de los mejores trabajos de sus carreras, esta es la oportunidad.
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