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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Cuando la casa se vuelve un depósito: cómo se destraban las limpiezas que el municipio asume en Neuquén

Tras un incendio en San Lorenzo Norte, la comuna retiró seis camiones de residuos y aclaró los pasos para que otras familias puedan pedir la misma asistencia. Lo que hay que saber sobre el 147, el consentimiento del dueño y el rol de los vecinos.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 4 min
Cuando la casa se vuelve un depósito: cómo se destraban las limpiezas que el municipio asume en Neuquén

En la esquina de cualquier barrio de Neuquén uno se cruza con escenas que parecen menores: una bolsa de consorcio que queda afuera toda la semana, un colchón apoyado contra la pared del fondo, una rueda de bicicleta que nadie retira del garaje. A veces esas imágenes se acumulan durante meses adentro de una casa hasta configurar un cuadro que ya no es doméstico sino estructural, y ahí, cuando el fuego o una denuncia vecinal lo pone en evidencia, aparece la Municipalidad con sus camiones. Eso fue exactamente lo que pasó en las últimas horas en el barrio San Lorenzo Norte, después de un incendio que consumió una vivienda durante la madrugada y dejó al descubierto años de residuos guardados en su interior.

La comuna ya retiró seis camiones cargados y una caja de veinte metros cúbicos de objetos de la propiedad afectada, según confirmó el subsecretario de Medio Ambiente, Cristian Haspert. Lo que se sacó de adentro no eran bolsas con cáscaras de naranja: había electrodomésticos arrumbados, bicicletas, calzado apilado, tirantes de madera y otros elementos de gran tamaño que se habían ido sumando con el paso del tiempo. Una parte importante de esa madera estaba incluso encima de los techos, lo que convirtió al incendio en un riesgo enorme no solo para quien habitaba el lugar sino también para los vecinos de las casas linderas. Eso es lo primero que describe uno cuando llega al lugar: el olor a quemado mezclado con cosas que no deberían estar juntas, y la sensación de que sin la ayuda de afuera esa historia no se destrababa nunca.

Qué dice el protocolo y cómo se pide

El mecanismo que utiliza la Municipalidad de Neuquén para abordar estos casos está abierto a cualquier familia que no cuente con medios propios para hacerse cargo de la limpieza. La solicitud puede canalizarse por la línea 147, el número de atención al vecino que deriva los reclamos a las áreas correspondientes, o bien a través de las comisiones vecinales de cada barrio, que funcionan como puente con el municipio. También pueden iniciar el trámite los familiares directos de quien vive en la propiedad, una vía que en la práctica suele ser la más eficaz cuando la persona que habita la casa no está en condiciones de pedir nada por sí misma.

Hasta acá todo parece simple, pero hay una condición que el propio Haspert se encarga de remarcar y que muchos desconocen: para que los equipos entren al domicilio y retiren lo acumulado, el propietario tiene que firmar la autorización correspondiente. Si esa firma no sale, el operativo queda parado por más grave que sea la situación. El funcionario contó que en varias ocasiones la intervención no pudo concretarse porque los dueños se negaron a rubricar el permiso, aun cuando el entorno alertaba sobre el riesgo. Por eso el primer paso del protocolo, antes de cualquier camión, es sentarse a conversar con quien vive en la casa y conseguir su consentimiento.

  • Llamar al 147 o acercarse a la comisión vecinal del barrio para dejar constancia del pedido.
  • Identificar si la familia cuenta con un allegado que pueda acompañar el trámite y facilitar el diálogo con el dueño.
  • Conversar con el propietario y conseguir su firma para autorizar el ingreso del personal municipal.
  • Esperar la coordinación del operativo: personal, contenedores y vehículos para retirar los residuos.
  • Acompañar la tarea entre vecinos, familiares y miembros de la comisión vecinal, como ocurrió en San Lorenzo Norte.

En el caso del incendio de San Lorenzo Norte, el camino se activó justamente por la Comisión Vecinal, que tomó nota de lo ocurrido, difundió la situación y se puso a disposición de los damnificados para organizar la primera asistencia. A partir de ese llamado, y con el permiso del dueño ya firmado, el personal municipal pudo ingresar con los camiones y empezar a vaciar la propiedad. Lo retirado se transporta al Complejo Ambiental de la meseta, donde se procesa el tratamiento de los residuos.

Carlos, un vecino del barrio con el que hablé mientras pasaban los camiones, me dijo que la situación no era nueva para ellos, que hacía tiempo venían viendo cómo se acumulaban cosas en esa esquina y que les costaba entender por qué la familia no pedía ayuda. Recién cuando se prendió fuego y se vio la magnitud de lo que había adentro, dijo, recién ahí todo se movió. Lo escuché y me quedó dando vueltas esa frase, porque resume algo que aparece cada vez que el municipio presenta este tipo de operativos: en la mayoría de los casos no hace falta esperar a que la casa arda para que alguien se acerque y pregunte qué necesita esa familia que vive tres cuadras más allá. La línea 147 existe, las comisiones vecinales existen, y la autorización del dueño, que suele ser el verdadero cuello de botella, se trabaja hablando y no a los gritos, como bien señaló Haspert al describir cómo se destraban estos casos.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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