Construir hoy en la Argentina: la cuenta que desnuda cuántos años de sueldo hacen falta para levantar una casa propia
El metro cuadrado de construcción ya supera los 2,2 millones de pesos en la provincia de Buenos Aires y un salario medio apenas alcanza para edificar menos de un metro cuadrado por mes. Los números, la voz de un desarrollador y lo que todavía falta resolver del lado del Estado.
Arrancamos la nota como siempre arrancamos la recorrida por el interior productivo: mirando el cielo y midiendo qué deja la última seca o la última lluvia en los surcos, porque del surco a la góndola todo se encadena, y esta vez lo que se encadena es el sueño de levantar una casa propia, que para miles de familias argentinas se parece cada vez más a una carrera de obstáculos contra la inflación y contra los sueldos que no terminan de acomodarse.
Lo que acaba de publicar la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires, APYMECO, es un número que congela: construir un metro cuadrado en la provincia ya cuesta 2.286.170 pesos si se suman materiales, mano de obra, gastos generales, beneficio empresario, honorarios profesionales y tasas municipales, un valor que en julio mostró una suba mensual del 1,38 por ciento y un acumulado en lo que va del año cercano al 15 por ciento, lo que confirma que el rubro viene corriendo por detrás del índice general de precios pero sin dar tregua al bolsillo de quien proyecta levantar su vivienda.
La cuenta que todos hacemos en silencio
El desarrollador Juan Manuel Tapiola, de Spazios, lo traduce a una operación que cualquier asalariado puede hacer con la calculadora del teléfono: tomá tu sueldo, dividilo por 2.300.000, y el resultado es cuántos metros cuadrados podés construir por mes con lo que cobrás; con un ingreso mensual de 1.500.000 pesos, la cuenta arroja algo menos de 0,7 metros cuadrados por mes, lo que significa que para completar una casa de 70 metros cuadrados hacen falta unos 107 meses, casi nueve años destinando la totalidad de ese sueldo al ahorro para la obra, sin pagar alquiler, sin comer y sin vivir, como él mismo reconoce cuando lo explica en cada charla.
“Si querés saber cuánto es tu sueldo por metro cuadrado, agarrás tu sueldo, lo dividís por 2.300.000, que es lo que cuesta hoy construir una casa en Argentina, y ahí tenés cuánto necesitás ahorrar por mes.”Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios
No todo el costo es el costo: lo que falta sumar
- Honorarios profesionales del proyecto y la dirección de obra, que suelen ir por separado del presupuesto de ejecución.
- Permisos municipales y tasas de aprobación, que cambian de distrito en distrito y se renegocian cada vez menos.
- Conexiones de servicios como agua, cloacas, gas y electricidad, que en muchas localidades del interior siguen siendo un capítulo aparte.
- Gastos generales de la obra, seguros, obrador y logística, que el índice de APYMECO ya incluye pero que en los presupuestos informales se olvidan.
- El costo financiero: pedir un crédito hoy para construir significa pagar tasas que vuelven inalcanzable cualquier plan de ahorro.
En el desagregado de julio aparece otra foto que vale la pena mirar con atención, porque no todos los insumos se movieron para el mismo lado y eso explica parte del dilema de quien hoy está decidiendo qué material poner en pie: la mano de obra subió 2,10 por ciento, los materiales avanzaron 1,16 por ciento y la provisión de terceros creció 0,74 por ciento, pero adentro de esa bolsa las griferías treparon 19,17 por ciento, los artefactos sanitarios 11,25 y el hormigón elaborado 2,96, mientras el cemento bajó 8,34, el hierro redondo cayó 7,66 y los ladrillos huecos no tuvieron variación, un mapa desparejo que obliga a repensar los presupuestos cada pocas semanas y que golpea distinto según la región del país.
Lo que el Estado todavía no resolvió
Cierro esta columna como la cierro cada semana desde el interior, con la pregunta que ningún funcionario termina de responderme cuando recorro las localidades: si construir una casa de 70 metros cuadrados demanda casi nueve años de ahorro para un sueldo medio, si los créditos hipotecarios siguen ausentes o llegan con tasas que espantan, si los programas de vivienda social avanzan a ritmo de boletín oficial y no de demanda territorial, entonces me pregunto quién va a estar del otro lado del mostrador cuando el albañil termine la obra, porque del surco a la góndola, y del cimiento al techo, lo que se está construyendo en la Argentina de hoy no es solo una vivienda sino la frustración de una generación entera que todavía espera que el Estado se haga cargo de transformar ese número frío en una política de fondo.
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