Comer afuera en Neuquén se paga con un sobrecosto que ya nadie disimula
La diferencia con los precios porteños ronda el 18% en el gasto promedio y trepa al 15% en el kilo de helado de una misma cadena. La capital neuquina vive un boom comercial empujado por Vaca Muerta y un mercado laboral que no deja de crecer.
La mañana arrancó con un cielo limpio sobre el alto valle y una brisa seca que viene del norte, esa que seca los caminos rurales y recuerda que la temporada fina ya pasó en los cuadros de pastura. En la ciudad de Neuquén, en cambio, la sensación es otra: la calle se llena de obreros petroleros con mameluco recién lavado, de familias nuevas que llegaron desde otras provincias y de un movimiento gastronómico que no para de sumar locales. Comer afuera en esa capital cuesta, en promedio, un 18% más que en la Ciudad de Buenos Aires, una brecha que los propios vecinos repiten en las mesas y que ahora también se ve en los números.
El dato más concreto aparece en un consumo tan criollo como el helado: en la cadena Lucciano’s, que acaba de abrir en la capital neuquina, el kilo se paga un 15% por encima de lo que sale en Buenos Aires para la misma marca. Son dos referencias distintas para medir el mismo fenómeno, el de una ciudad donde abrir un restaurant o una cafetería se volvió un negocio atractivo porque la demanda la sostiene el dinero que circula alrededor de Vaca Muerta.
Marcas que llegan y un mercado laboral que no se detiene
A la nueva Lucciano’s se le suma Le Pain Quotidien, la cadena de cafeterías que abrió su primer local neuquino y ya anuncia un segundo. No son las únicas: la capital provincial se convirtió en destino de firmas de consumo masivo que miran el tamaño del mercado y el poder adquisitivo de los sueldos petroleros. En paralelo, el empleo formal en la provincia creció más de un 7% respecto de noviembre de 2023 según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y Neuquén aparece al frente de esa expansión, acompañada por Río Negro y San Juan.
Los indicadores sociales acompañan el relato: el INDEC midió un desempleo del 3,2% en Neuquén frente al 7,9% nacional, y una pobreza del 19,6% contra un 32,3% del conjunto del país. Sin embargo, quienes viven allí insisten en que el costo de vida es más alto, y el rubro gastronómico es uno de los que más se siente.
- Kilo de helado en Lucciano’s: 15% más caro que en Buenos Aires.
- Gasto promedio para comer afuera: 18% por encima de la Capital.
- Empleo formal provincial: suba superior al 7% interanual.
- Desempleo local: 3,2% contra 7,9% del promedio nacional.
- Pobreza local: 19,6% frente al 32,3% del total del país.
Del surco a la góndola, aunque esta vez la góndola sea un plato servido
La provincia tiene cerca de 750.000 habitantes y la dinámica combina vecinos históricos con gente que llega para radicarse y con otra modalidad muy propia de la zona: los turnos petroleros, que llevan a trabajar durante períodos y vuelven después a sus lugares de origen. Esa rotación mantiene llenas las cafeterías, los locales de comida rápida y los restoranes, y sostiene los precios que hoy se discuten en la vereda.
Carlos, productor hortícola de Centenario, lo resume con una frase que repite cada vez que pasa por la capital: “Acá te sacan la plata de la mano, te sientas a comer una milanesa con papas y pagás como si estuvieras en un restaurante del centro de Buenos Aires”. En el campo, el precio de la comida también se mira con cuidado, porque cuando los valores suben en la ciudad terminan tirando del mostrador de las verdulerías del interior.
“Lo que todavía nadie resuelve es por qué, con el desempleo más bajo del país y una de las tasas de pobreza más bajas, el neuquino de a pie siente que cada vez le rinde menos el salario. El Estado nacional mira los indicadores macroeconómicos y celebra los números, pero en la calle el recibo no alcanza y comer afuera sigue siendo un lujo del que se habla en voz baja.”Graciela Videla
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