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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Cinco rincones del planeta donde la gente vive más, y por qué

Fe, movimiento cotidiano, comida de la tierra y un motivo para levantarse cada mañana: las claves que comparten las comunidades más longevas del mundo, según el cardiólogo Jorge Tartaglione.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 3 min
Cinco rincones del planeta donde la gente vive más, y por qué

Acá lo cuento desde la puerta de mi casa, un martes cualquiera de estos días en que uno se cruza con un vecino arrastrando el carro de la verdulería y empieza a pensar por qué ese tipo de casi setenta camina como si tuviera cuarenta. La pregunta no es nueva pero vuelve con fuerza cada vez que aparece un estudio sobre longevidad: por qué hay gente, en lugares muy concretos del planeta, que vive mucho más y bastante mejor que el resto. El cardiólogo Jorge Tartaglione se puso a recorrer cinco de esas zonas y a buscarles el hilo en común, y lo que encontró es, cuanto menos, una invitación a mirarnos al espejo.

El primer punto que dejó en claro el profesional es que la genética no es la gran protagonista. Define apenas el 25 por ciento de cuánto vivimos, una cifra que repite cada vez que puede: 'Definimos nosotros el 75', dice, y lo dice con la tranquilidad de quien sabe que eso es una buena y una mala noticia al mismo tiempo. Buena, porque está en nuestras manos; mala, porque implica hacerse cargo.

Los cinco territorios y lo que cada uno aporta

  • Loma Linda, California: una comunidad marcadamente religiosa, donde la fe aparece como explicación de hasta diez años más de expectativa de vida respecto de la media estadounidense.
  • Costa Rica: consumo habitual de frutas tropicales y un ritmo de vida tranquilo que lleva a muchos habitantes a superar los 80 años.
  • Icaria, Grecia: una isla con subidas y bajadas pronunciadas que obliga a caminar de manera constante durante toda la jornada.
  • Cerdeña, Italia: una alimentación basada en lo que da la tierra, con productos frescos y sin ultraprocesados, definidos con una expresión muy gráfica por el cardiólogo: 'Lo que sale de la tierra, lo que le da el sol, lo que se pudre'.
  • Okinawa, Japón: la idea de tener un propósito diario, por más chico que parezca, ordena la vida de los vecinos, incluso de los nonagenarios.

A esa idea del propósito cotidiano Tartaglione le dedica un párrafo especial, porque le parece la más fácil de copiar y, al mismo tiempo, la más subestimada. 'No significa que tenés que hacer algo enorme', aclaró, y entonces mencionó a personas de 90 años que se levantan a bailar, a cantar o a tocar música. Lo contó en esos términos, con una imagen que a mí me quedó dando vueltas: alguien de nueve décadas levantándose con ganas. No por una disciplina espartana, sino porque tiene un motivo concreto, por mínimo que sea.

El cuadro completo que surge de las cinco comunidades es bastante reconfortante, en el sentido de que ninguno de los hábitos requiere recursos extraordinarios ni condiciones excepcionales. No hace falta mudarse a una isla griega ni abrazar una fe distinta a la propia. El patrón que las cruza combina movimiento cotidiano, alimentación poco procesada, vínculos sociales activos y alguna motivación que organice el día. Eso aparece en Loma Linda, en Nicoya, en Icaria, en Cerdeña y en Okinawa, y aparece en el barrio de cualquiera de nosotros si uno se pone a mirar con cuidado.

Cuando le pregunté a Beatriz, una vecina del barrio de Palermo que tengo cerca de casa y que cumple 68 el mes que viene, qué pensaba de todo esto, me respondió algo que me pareció perfecto para cerrar: 'Yo no necesito viajar a Japón para saber que si mañana me levanto y le doy de comer a mis nietos ya tengo un porqué'. Tiene razón Beatriz, y creo que es exactamente de eso de lo que estamos hablando.

FC
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