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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

Casi la mitad de los trabajadores argentinos rechaza ofertas laborales que exigen presencialidad plena

Un relevamiento de Bumeran sobre más de 3.000 personas muestra que el costo de trasladarse, comer fuera y vestirse para la oficina pesa al momento de elegir un puesto. El formato híbrido se consolida como la modalidad preferida y reúne al 47% de los encuestados.

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Daniela EscuderoEconomía · · lectura 3 min
Casi la mitad de los trabajadores argentinos rechaza ofertas laborales que exigen presencialidad plena

El 48% de los trabajadores encuestados por el portal de empleos Bumeran descartó al menos una propuesta laboral durante el último año por el sólo hecho de exigir concurrir a la oficina de manera presencial. La cifra surge del estudio 100% Presencialidad, que relevó la opinión de más de 3.000 personas, entre empleados y especialistas en recursos humanos, y puso bajo la lupa cómo se componen las decisiones de quienes buscan empleo o evalúan cambiar de puesto. La periodista Daniela Escudero, de la sección Economía, reconstruye los principales hallazgos.

El peso del bolsillo en la elección

Vamos a los números: entre quienes se inclinan por esquemas remotos o híbridos, el 73% mencionó como motivo principal la reducción de gastos asociados al traslado, la comida fuera del hogar y la vestimenta, mientras que el 83% hizo foco en el ahorro de tiempo y dinero en los desplazamientos diarios. La comparación con el año anterior muestra que la variable económica ganó terreno: en ediciones previas del relevamiento, el peso relativo del costo de transporte ya aparecía, pero la suba acumulada de tarifas y de precios de alimentos fuera del hogar parece haber reforzado esa percepción entre los consultados.

A la cuestión económica se le suma la organización de la vida cotidiana. El 77% de quienes prefieren el trabajo a distancia o combinado valoró la posibilidad de compatibilizar mejor el empleo con la vida personal y el 63% destacó la flexibilidad para armar los propios horarios. En otras palabras, la decisión no se explica sólo por el salario: la ecuación incluye cuánto se gasta en moverse, comer y vestirse, y cuánto tiempo queda libre para el resto de las actividades.

  • 48% rechazó ofertas por exigir presencialidad (39% por full time y 9% por cierta asistencia).
  • 73% de quienes eligen remoto o híbrido destaca la baja de gastos de transporte, comida y ropa.
  • 83% menciona el ahorro en traslados como ventaja clave.
  • 77% valora la compatibilidad con la vida personal y 63% la organización de horarios.
  • 47% trabaja hoy en formato híbrido, 33% presencial y 20% remoto.
  • Si pudieran elegir, 51% se inclinaría por híbrido, 41% por remoto y 8% por presencial.
  • 64% rechazaría una propuesta que no coincida con su esquema ideal.
  • 73% dice que la modalidad vigente fue fijada por la empresa sin consulta.

El estudio también indagó sobre quién decide la modalidad de trabajo. El 73% de los encuestados indicó que la organización definió por su cuenta el esquema vigente, sin instancia de negociación. Apenas un 7% reportó una decisión conjunta entre la empresa y los empleados, un 11% señaló que la determinación queda en manos de cada equipo y un 9% afirmó que puede resolverlo de manera individual. La fotografía describe un mercado donde la flexibilidad existe como expectativa, pero todavía no como derecho extendido.

Qué le cambia al bolsillo de una familia

En los hogares de la Argentina, el dato se traduce en un cálculo concreto: volver a la oficina cinco días a la semana implica reincorporar al presupuesto mensual los pasajes de colectivo o tren, el combustible y el estacionamiento para quienes van en auto, el almuerzo o la merienda fuera de casa y, en muchos casos, una rotación más acelerada de ropa de trabajo. Para una familia tipo, esos rubros pueden representar una proporción sensible del ingreso disponible, sobre todo cuando se los compara con la alternativa de trabajar desde el hogar dos o tres jornadas por semana. La encuesta de Bumeran muestra que ese diferencial es, justamente, el principal argumento esgrimido por quienes optan por modalidades remotas o híbridas, y el motivo por el cual casi la mitad de los trabajadores descarta ofertas que no contemplan esa posibilidad.

Con todo, quienes prefieren la oficina también encuentran razones para defenderla. El 49% de ese grupo destacó el vínculo con los compañeros, el 45% mencionó las facilidades para comunicarse y trabajar en equipo, y un 39% valoró tanto el acceso a recursos de la empresa como la separación entre la vida laboral y la personal. La discusión, entonces, no opone modelos puros sino que vuelve una y otra vez sobre el mismo punto: cuánto cuesta, en dinero y en tiempo, cada día presencial.

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